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lunes, 10 de marzo de 2008

Suplicio Moderno

¡Mujeres, deberíamos replantearnos este temita de la depilación!
''Esa noche Hyacinthe es entregado por el culo, vigorosamente fustigado durante la operación. Narcise esta presente; le cortan los cojones. Lleva a Adélaide; le pasan una pala a rojo vivo por el culo, le queman el clítoris, le perforan la lengua, le fustigan el pecho, le cortan los pezones, le parten los brazos, le cortan los dedos que le quedan, le arrancan los pelos de la concha, seis dientes y unos puñados de cabellos. Todo el mundo descarga, excepto el Duque, quien, con la pija furiosa, exige ejecutar solo a Thérese.''
Las 120 Jornadas de Sodoma, Marqués de Sade, 1785.

Este fragmento corresponde a la cuarta etapa del libro donde se realizan las torturas más violentas. En la hoja siguiente habla directamente de la depilación.

Hombres: esto es para que vean que duele y que las depiladoras, definitivamente, son mala gente.



miércoles, 5 de marzo de 2008

Odontóloga y Cantante

Que la odontóloga te arregle la caries mientras canta entusiasmadísima Alejandro Sanz no tiene precio.

Me encantaría escucharla cantar Ricky Martin.

En eso pensaba hace un mes cuando salí de la dentista. Me hice una revisación de rutina después de mucho tiempo, me imaginé que iba a tener la boca hecha un desastre, pero no. Sólo dos caries.

De niña me gustaba ir al odontólogo porque era sinónimo de tomar helado. El punto consistía en que me dejaba anestesiar porque luego era necesario tomar un gelatto para que se vaya el efecto. Esa era la excusa super científica que me daba Nelly, mi odontóloga marplatense. "Vos dejate poner esta aguja que después te tomas un helado." (Buen soborno para los niños golosos.)

Pero esta vez la motivación era otra. Quería ir a la odontóloga para escucharla cantar. Si, no es que estoy loca. Pero fue muy graciosa la última vez. De música ambiente sonaba ¡Vale que a lo mejor me lo merezco!... y ella cantaba muy copada la canción al mismo tiempo que me inyectaba la anestesia, esperaba que prenda y me pasaba el torno.

Cantaba muy fuerte a veinte centímetros de mi cara, y yo pensé: Si puede hacer las dos cosas al mismo tiempo y esta más preocupada por cantar que por arreglar la muela, seguro que lo va a hacer muy bien. Ya sé que es raro leer que a alguien le da seguridad una odontóloga cantante pero bueno, a otros les da seguridad las puertas Pentágono y yo no digo nada.

Este mes me fui a arreglar la segunda caries. La primera estaba del lado izquierdo arriba. La segunda abajo a la derecha.

Del lado de abajo la anestesia tarda más tiempo en prender razón por la cual disfruté de tres temas. Y entonces no sólo me cantó, sino que me contó a mi y a su asistente que el domingo no sabía qué hacer, que el domingo se le había presentado inmenso, que algo tenía que hacer. Entonces miró la pared de su casa y dijo "Chamigo, voy a llenar esa pared de fotos de mi familia" y se fue al Shopping a comprar cuadritos. Después al Easy. Ahí compró unas varillas, un serrucho, cola vinílica y los hizo ella. Le quedaron hermosos, dijo.

A ella le gusta hacer cosas con las manos, como a su Nona.

Esta abuela, cuando alguien preguntaba ¿Qué estas haciendo, nona? Ella contestaba PEDOS. Y valga la aclaración: "porque al dueño es al único que le gustan".

Esta mezcla de profesión sádica y familia escatológica hizo que esta mujer de unos 30 años y acento correntino me cayera muy bien.

Esta vez no la escuché cantar Ricky Martin, pero en el repertorio estuvo: Julieta Venegas, Sergio Dalma y David Bisbal. Y OJO! que mi odontóloga no desafina.

jueves, 21 de febrero de 2008

Pety

Mis dos abuelas están vivas. Mis dos abuelos no.

Tengo una abuela ¨buena¨ y una abuela ¨mala¨.

Mi abuela ¨buena¨ se casó a los 24, edad que yo tengo ahora. Lo hizo con ¨el gordo¨ que luego vino a ser mi abuelo. Él estaba más bueno que nadar desnudo. Tenía unos ojos verdes y una tez morena que fluidificaban a cualquier mujer.

Ella también era muy linda, todas las cosas importantes bien puestas. Léase delantera y trasero.

Pero no es esto lo más importante. El punto es que cada vez que charlo con mi abuela ¨buena¨ me sorprende.

Lo primero que me contó y que me sorprendió es que ella antes de casarse era jugadora compulsiva. Que iba al casino a la hora de la siesta y jugaba en dos ruletas al mismo tiempo. Ponía las fichas en una y en otra, me la imagino yendo de acá para allá.

Me contó que le hacía mentir a las hermanas, que si mi abuelo llamaba le dijeran que se había ido de compras y no que estaba en el casino. Cuando se casó y tuvo a mi padre reflexionó y dijo ¨el juego o la familia¨. Parece que eligió la familia. Digo parece porque hoy a los 85 años organiza torneos de Canasta con ¨las chicas¨ y sí, juegan por plata.

Lo segundo, es que cuando yo me pelee con mi novio me dijo: ¨ ¡Pero yo a tu edad, antes de casarme, tuve como diez novios!¨. ¡¡¡A la mierda!!! Diez novios antes de los 24. Que mi abuela sea más rápida que yo me asusta un poco.

Y la última, es que antes de casarse con mi abuelo, dejó a Ligio plantado. ¡Se iba a casar con otro! Lo dejó teniendo la tela para el vestido. Yo no sé si en la década del 40 en Argentina eso era muy común, pero me pareció lo más.

Son muchas más las cosas que me cuenta. Lo más divertido es cómo me las cuenta. Es un mina muy graciosa, a la cual, obviamente, quiero mucho.